Llegué a este mundillo un viernes al fin del primer tercio de los 70', a principios de una soleada primavera, a las cuatro de la mañana, en la Barcelona en que el franquismo daba sus últimos coletazos mientras empezaba a despertar de su complejo con orgullo y canallismo. Mis padres eran de esos progres que tanto abundaban en la época: Él hijo de una familia de emigrantes del sur venido a más por el despertar económico de un país que se abría al mundo tras décadas de oscuro ostracismo; era abogado laboralista, tocaba la guitarra en un grupo que hacía versiones de The Kinks y se hacía los trajes de cuatro botones a medida en la sastrería de debajo de su casa. Ella, la mayor de una estirpe de cuatro hermanas, fue desheredada por su padre cuando comenzó a trabajar para irse a cohabitar con él sin pasar por la vicaría contra toda convención, tratando de conseguir la independencia económica que le haría soñar con que era liberada de un sistema socio-familiar anhilante y anacrónico, en que la burguesía había vivido encorsetada hasta entonces. Se conocieron en el Bocaccio de Muntaner y se compraron un luminoso piso en el que pusieron una cama para mí, y otra, poco después, para Sandra, mi hermanísima, justo a los pies del Tibidabo, en un barrio residencial de la floreciente urbe en que los críos aún podíamos ir en bici por las calles sin morir atropellados. Fui a un “cole” progresista, catalanista i d' esquerres (como el gobern d' entesa) más preocupado de infundir valores humanos a sus retoños que de imbutirles disciplina y contenido lectivo durante las clases, en el que me desnvolvía como pez en el agua con el soporte de un psiquiatra (sí, porque a mí, a los cuatro añitos, el mundo ya no me parecía comprensible y decidí cerrarme como una ostra). Aprender, para mí, era extremadamente fácil, demasiado, y devoraba libros a un ritmo frenético robándole tiempo al sueño, ganaba campeonatos de tenis y veraneaba en una cala construida en torno al club marítimo en la costa brava mientras distraía mi mente desmontando todo lo que caía a mi alcance tratando de comprender su funcionamiento y así establecer paralelismos con el mundo. Descubría la sexualidad con mi vecina Ana, con la que me bañé desde que tengo uso de razón; y la amistad con Álex, con quien escribimos al magnífico El Primer Nombre con la friolera de diez años. En esa época ya me metía a Dickens, Tólstoi, y Poe en vena tras haber dejado atrás a Jules Verne y Sir Walter Scott. Esa fue mi rutina hasta los trece, edad en que tomé consciencia de que las chicas de mi entorno me prestaban especial atención. Y prescindí de Álex en favor de mi ego. Ese año me dí un baño de multitudes y me dediqué a ser EL PUTO AMO, coronando mi triunfo el agosto del '88 con un bomboncito de nombre Wendy, bella como una afrodita soleada a sus dieciséis añitos que se llevó mi virginidad hacia Hamburgo. Y me quedé con el más profundo dolor por una separación que he sentido hasta hoy. Ese mismo verano, con ella, me inicié, también, en la cultura de club y tomé mi primer comprimido (y el segundo y el tercero y unos cuantos más) de lo que entonces llamábamos X... Y flipé... flipé en colores. Jamás he vuelto a sentir una caricia como en el bendito verano del '88. Y, luego, tras su partida, tras millones de promesas, el quince de septiembre, se abrió ante mí el vacío... En los ratos de ocio programaba en basic con un commodore 64, faltaba a las clases del instituto un día sí y otro también, y me pasaba borracho todas las horas que podía. A parte de eso, solo me interesaban las consecuencias musicales del post-punk, cuanto más oscuras mejor. Me compré un guardapolvo de cuero negro como los que usaba la Gestapo, me dediqué a pinchar EMB y me distancié del mundo. El mercado del éxtasis aún no había explotado y la coca era prohibitiva en esa época, pero descubrí el speed, los botiquines y las recetas falsas. Con dieciséis años me había leído dos veces El ser y la nada y estrenaba el tercer colegio en tres años. En comparación a Wendy, las niñas que me rodeaban eran solo un esbozo, y yo, yo era una burda caricatura del Nick Cave más iracundo. El LSD iba tirado de precio y por el precio de una tarjeta de metro te podías ir de viaje un par de veces por semana; las pastillas de MDMA y MDA eran muy caras pero cojonudamente buenas. Y Barcelona se rendía ante Madchester... La vida existía para ir tirando hasta el viernes noche, en que comenzaba el gran maratón... se salía a morir. Hasta que el cuerpo aguantase, y con una buena provisión de drogas, el cuerpo de un adolescente de diecisiete años aguanta mucho. Muchísimo. El imperio valenciano de los grandes after emitía señales a dos horas en coche y prometía el paraíso antes de hacerse parque temático. En esa época, yo sabía ya más de rock alternativo que muchos de los críticos del rock de lux y había hecho dos veces cada curso para finalmente entrar en la universidad para estudiar ingeniería informática. La gente paseaba por los afters atada con cadenas de perro y las drags conquistaban el ambiente. El '93 fue un año fantástico: lo dediqué por entero a coseguir una buena colección de technno y a tomar cocaína. En el '94 descubrí el jaco y el special K, todo de la mano de un agujero negro de ojos verde esmeralda que había crecido aterrada por la polla de su hermano mayor. Mis padres se divorciaron y yo me pagaba las facturas con papelas cortadas al 50%. Entre el '94 y el 2002 no me leí ni un solo libro y solo fui comprando los discos que sacaba Sonic Youth. Estuve a punto de ser padre de cuatro hijos de diferentes madres mientras vivía con Carla en el Born que que vi "encoolarse" y hacerse bandera de la Barcelona que miraba al mundo orgullosa, sabedora de que conocía un secreto. Cuando el suicidio de Carla me hizo despertar del sueño, era ya tarde par coger el tren. Aunque sigo aún hoy sentado en la estación, esperando, como una sombra.
P.P.: a partir de ahora, si os apetece, me encontraréis en ojos de otro, besitos a tutti plein
no pienso, está claro si se le echa un vistazo a mi trayectoria vital... luego, se infiere del consabido "cogito ergo sum" de monsieur descartes, que no existo. así que... qué coño hago tecleando soplapolleces aquí?
P.P.: ummmmmmmmmmmmmm, esto me huele a despedida. aunque, nunca se sabe...
P.P.P: mira, hoy voy a colgar la latra del soundtrack...
"It's colder than before The seasons took all they had come for Now winter dances here It seems so fitting don't you think? To dress the ground in white and grey
It's so quiet I can hear My thoughts touching every second That I spent waiting for you Circumstances affords me No second chance to tell you How much I've missed you
My beloved do you know When the warm wind comes again Another year will start to pass And please don't ask me why I'm here Something deeper brought me Than a need to remember
We were once young and blessed with wings No heights could keep us from their reach No sacred place we did not soar Still, greater things burned within us I don't regret the choices that I've made I know you feel the same My beloved do you know How many times I stared at clouds Thinking that I saw you there These are feelings that do not pass so easily I can't forget what we claimed as ours Moments lost though time remains I am so proud of what we were No pain remains, no feeling Eternity awaits Grant me wings that I might fly My restless soul is longing No pain remains, no feeling Eternity awaits
My beloved do you know When the warm wind comes again Another year will start to pass And please don't ask me why I'm here Something deeper brought me Than a need to remember
My beloved do you know How many times I stared at clouds Thinking that I saw you there These are feelings that do not pass so easily I can't forget what we claimed as ours
Moments lost though time remains I am so proud of what we were No pain remains, no feeling Eternity awaits Grant me wings that I might fly My restless soul is longing No pain remains, no feeling Eternity awaits
My beloved do you know How many times I stared at clouds Thinking that I saw you there These are feelings that do not pass so easily I can't forget what we claimed as ours Moments lost though time remains I am so proud of what we were No pain remains, no feeling Eternity awaits Grant me wings that I might fly My restless soul is longing No pain remains, no feeling Eternity awaits
Moments lost though time remains I am so proud of what we were No pain remains, no feeling Eternity awaits Grant me wings that I might fly My restless soul is longing No pain remains, no feeling Eternity awaits"
ha sido robada la lápida de la tumba del gran ian (curtis), cantante de los míticos joy division, cuya muerte desmbocó en que el resto de los miembros de la banda formasen new order. si quien la robó lee estas líneas (iluso :) ), por favor que me la haga llegar, que sabré recompensarle en consonancia...
me he entarado de todo ello gracias al artículo de super45, una de las mejores publicaciones musicales online que llega a mi feed reader
P.P.: la verdad es que para el tiempo que llevo sin publicar por culpa de los perros sarnosos de telefónica (y la cosa, parece, va para largo), que me han hecho sudar la gota gorda cada segundo de conexión durante bastante más de un mes, la entrada es una mierda pinchada en un palo, pero, qué mes dará, tengo mil cosas escritas a mano y el tedio de mecanografiarlas las pone fuera de vuestro alcance...
P.P.2: hoy no hay soundtrack. le estoy chupando conexión al vecino y no quiero joder demasiado subiendo mp3 a imeem...
paranomia, the art of noise, in visible silence, china, 1986
tiene el principio intrínseco diseminado por ahí. lo zarandea y llueven estigmas; a tutti colori. transmuta los arrullos en balcones, para sus muelas, que son, pero no, pues solo sirven para hacer harina de maíz. el economato está desierto de productos de primera necesidad. no sabían con quién narices se las estaban teniendo: una bandada de buitres post-nucleares hambrientos de carroña radiactiva. cuando se vuelan cometas...no hay color! tampoco hay blanco ni negro. se trata de una interfície; y se simula la transparencia con una trama cuadriculada en blanco sobre gris 40% (ojo), o viceversa, que tanto da; como en el photoshop. y él se mimetiza con el medio vestido con el traje de los domingos, que, cosa extraña, luce ese mismo estampado; aunque debe ir con cuidado, mantener la ortogonalidad y no moverse sino a saltitos de precisión milimétrica si no quiere ser descubierto, descuadrando. y es que quien no casa no lo hace. y quien casa, o es clérigo o cargo electo municipal; o capitán de barco. y yo no soy nada de eso. ni ganas...
no creáis en la oscuridad, por mucho que andrea insista en ello. o sí, ahí cada cual cargue su cruz
cuando escribes en los parques o las terrazas, al final, si estás suficiente, siempre ocurre que la puta paloma se te caga sobre los malditos papeles; y queda una manchita húmeda color crema, degrada hacia el verde pistacho a medida que se acerca hacia el centro geométrico; y el asco de escribir sobre la mierda, aunque esté tan habituado uno a ello, lleva a cambiar el papel y recomenzar, a iniciar de nuevo el proceso, con el fragmento anterior ya digerido, medio masticado; y entonces, entonces, es cuando no llegas a nada y debes abandonar
he percibido su figura desde lejos; y el orgullo tonto de los primeros pasitos de carla. será toda una femme fatal ...and everybody knows: she's a femme fataaaaaaaaaaaal
porque, qué haces cuando descubres que el objetivo que perseguías lo ha alcanzado otro? que la meta ya está alcanzada? que debes cambiar de rumbo? porque ya es un sinsentido seguir esa línea que habías empezado a trazar, que aunque difusa, mantiene su rectitud cuando te alejas de una forma asombrosa? claro que me llevaba diez años de ventaja. corrí más, pero no lo suficiente. llegó primero y se quedó con todo: el mérito y el premio. se hizo con el que, también, era MI pastel. así que solo me queda la deshonra de ser ladrón...
atmosphere, joy division, atmosphere/she's lost control (7"), fiction, 1980 (es solo un fragmento de 30''. factory records en el 92 fue absorbida por london records (por culpa sobretodo de las deudas que acumuló el mítico club the haçienda, aunque en esa época entre new order y los happy mondays les metían unas buenas inyecciones de pasta) subsidiaria de warner; y éstos se dedican a supervisar imeem y capar los temas subidos que les pertenecen. es una lástima, porque lo mejor del tema está por venir cuando se corta, y, tal vez, alguien se lo podía haber llegado a comprar tras haberlo escuchado... aún así, los youtubes no los tocan (supongo que no hay huevos, así que si a alguien le interesa que pinche aqui) como curiosidad, que sepáis que los oyentes del programa de john peel votaron este tema como LA MEJOR CANCIÓN DE TODOS LOS TIEMPOS el año 2000, ahí es nada...)) aquí el substance enterito en descarga directa (track 9)... me voy a replantear seriamente el tema de cómo colgar los soundtracks del blog...
spike, aunque le llamé de todas las formas imaginables en los diez añitos que hizo el camino conmigo. el día que me lo tuve que llevar en brazos a la clínica para que ángela, su veterinaria, le pusiese un pinchacito que le quitó el dolor por siempre, ha sido uno de los días más duros y hermosos de mi vida. ver sus ojos, tendido en la camilla, llenos de dolor y confianza en mí, con esa confianza en que le ayudaría a hacer desaparecer el dolor, como siempre, me enseñaron que el amor está mucho más allá que el hacer feliz; a veces solo es posible eliminar la infelicidad
hoy, curiosamente, mi barba está canoseando ya en esa misma zona... tal vez sea signo de que me acerco a su grado de sabiduria
bluebirds, adam green, friends of mine, sanctuary, 2003
Explosiones en cielo y tierra. Lluvia torrencial. Pánico entre la población. Llega la tempestad final. Llega la muerte sin redención. El caudal de los ríos se centuplica. El nivel de los océanos sube ciento treinta metros y convierte en submarinas las principales ciudades del planeta. A partir de hoy los limoneros harán manzanas ácidas. Y los fundamentos sobre los que hemos construido nuestra cultura ya no serán válidos. Ha dejado de existir el conocimiento. Hay un cambio en las leyes y constantes del universo. Ya nadie sabe más que nadie. Ya nadie tiene más que nadie. El apocalipsis como modo de redención. Un nuevo origen en que todos comparten la salida pero sin una meta a lograr. Karl se ha comido un moco; ya no es asqueroso. Bruna golpea la blanda cabeza de su bebé contra el bordillo hasta desparramar todos los sesos por la calzada; ya no es inhumano. A partir de hoy mismo mi plato favorito es el mercurio, me lo cocino en un viejo horno de vidriero abandonado. Y calmo mi sed con estrellas de mar y unas puntitas de tabasco… Me encanta, no hay nada tan refrescante. A ti, de todas formas, lo que te gusta de verdad es la s sangre metalizada de submarino atómico… Nada que objetar. La filología, hoy martes, se ocupa de inventar programas de televisión, los miércoles juegan a nuevos deportes y, el resto de la semana, descansan y comen deshechos. Cuando cenas en una quesería, la carta es del palo: puedes escoger entre basalto y ciruelas confitadas en uranio enriquecido con vitamina k. son los mejores restaurantes, los decoran expertos en seguridad informática. Cuando follan un perro y una madre nacen ventradas de peces de colores; hasta las 18h, antes nacen elfos en verde traslúcido. Todo son nombres antiguos, ya no nos sirven. David, desde la operación, no suma tanto como todos esperábamos; ya ha superado los 6,20m., será más cafetero que Ralph, pero no se ahogará de calor cuando viva en una buhardilla. Y todo por un forúnculo en el sobaco… Y no le hemos hecho ni fotos. Podríamos clonar el puto forúnculo y crear una nueva especie de superhombres marsupiales; por fin ganaría el premio internacional de artes marciales y recetas de cocina rápida (hecho más o menos en 200 festivos). Para ganar en la categoría de algoritmos tendría que inventar las patatas chip luminosas, y sin silla en que dejar el teléfono, es imposible. Carlos todavía no ha muerto, pero ya sabe mear cerveza. Gracias a eso su madre ha podido montar una mercería en la que puede vender lejía semiseca. La mujer más guapa del mundo: tiene una espalda que sirve de espejo a todos quienes no le huelen pechos; tiene mil pechos; espaldas mil una. Y es que conozco a Sara casi desde que nació. tenía 123 años, la edad límite para comenzar a trabajar de princesa; un año más y ya hubiese sido demasiado robusta. Yo, por fin, consigo dejar un nuevo peinado sobre aquel disco de Isaac Newton que había sobre mi cama el día que nació Cristo, 137 de Juliembre, año en que surgió el Movimiento de Repartidores de Pizza, gracias al gran invento que fue el sifón transalpino. Un cambio histórico. Neus ya podía finalmente hacer sus fotocopias favoritas, en clave de fa, todas en acabado en azul césped.
Últimamente la nieve de tu coño ha dejado de ser caliente y ahora, por fin, podremos hacer galletas sin pétalos de rosa, tendrán aspecto, imagino, de ácido sulfúrico: digestivas, pues. Jenny sopla la danza de la lluvia con calcetines de rombos mohosos, pues es ella quien conoce la casa fuerte y sabe, por tanto, o no, cómo hay que mezclar vino y estrógenos para poder hacer llamadas pagando. Sin laurel ni cacatúa. Cha-cha-cha… Changes. Es, seguramente, lo único que no cambia nunca, eso. Esnifa. esnifa, maricón. Mi salud es de hierro forjado con un paraguas gordote. Son tiempos extraños estos en que las cosas son tan claras que nadie las pone en duda. Utopía. El nombre de casada de la mejor esposa. No podía ser de otra forma. Es hermana de la hermana que Pau no tuvo nunca. Una prima perdida en el camino de la osteoporosis refractaria. Tengo las nalgas blandas y frías de hacer volteretas en la cima del volcán, y el cansancio ya ni me deja hacer chaquetas de punto de mira. Ahora, tratando de ponerle a esto remedio, me he pegado los orificios de la nariz a los dedos del pie y reescribo mucho más lento la letra a: A. gracias a lo cual, me puedo permitir llamar, siempre que tropiezo bien, una consonante haciendo de modelo al natural para un poeta y ayudar, así, a los romanos en su eterna disputa con los indios y sus viejos aliados, los pingüinos franciscanos. Son tiempos de cambio estos en que todo continúa cambiando eternamente, como siempre. Qué mas da cómo sea mientras sea otra cosa. Lo estático no es, no puede ser; y si fuese no tendría sentido para quien ha crecido sabiendoque cuando la llovizna te tapa la cabeza puede pasar cualquier cosa que no sea marrón. Aunque todos hemos visto cosas marrones como el cielo de un día soleado alguna que otra vez. Cha-cha-cha. Como siempre. Los clavos solo sirven durante la hora del té, pero si es militar, que es más implosivo; o si haces explotar una pompa de jabón y sale de ésta una serpiente enmarcada. Antes de hacerlo colgaré mis botas de danza para tratar de que paran un geranio que nos recite la hoja parroquial. Dominique lleva una nueva energía solar en la entrepierna; no le queda bien, paro a todos les gustaría copiársela cuando sufren de flojera endógena. Charlotte sometimes, crying for herself. Al ovillo del culo no hay puta forma de hacerlo cambiar de opinión. Es el signo distintivo de los coches que no trepan bien: disparas… Y no llueve. No disparas… Y tampoco. Llueve a menudo por aquí; tanto o más que en los lugares que saben hacer volar hipopótamos machistas. Y es que son, sin duda alguna, los mejores cuando tienes las cejas despeinadas de hambre.
laura estaba sudada y jadeosa. fumaba reclinada en su asiento con la mirada donde debería encontrarse el horizonte, pues el cielo y el mar se fundían en un perfecto degradado que discurría del azul blanquecino del cénit al gris atonal oscuro del mar próximo, que no diferenciaba la intersección de los planos visuales aparentemente perpendiculares. yo paseaba fuera del coche, rondándolo, maldiciendo mi polla encocainada, ya que, tras haber conseguido entre enormes esfuerzos y grandes risas deshacerme de los ajustadísimos jeans de laura, había decidido declararse en huelga; fui incapaz de follar. nos masturbamos mutuamente y estuve especialmente virtuoso con la lengua, pero esa impotencia inducida me hacía sentir terriblemente angustiado. bien, lo cierto es, muy probablemente, que mi sentido de culpa y la flacidez de mi miembro fuesen consecuencia del haberme excitado con ella tras haber conocido la tragedia que se avecinaba. bien es verdad que ella lo había promovido y lo había disfrutado mucho, y que, tal vez, había conseguido no pensar así en la enfermedad durante un rato, pero, de eso, había yo sido consciente a posteriori, y era incapaz de disculparme
el cielo comenzaba a teñirse de día, de otro día más que amanecía sangriento, y el frío iba haciendo mella en mis huesos, metiéndose como un punzón hasta el tuétano. el mar lucía manso y plácido, como una plancha metálica mate, sin brillo, mecida suavemente por un viejo técnico de sonido que simula truenos lejanos; y solo truncaba el aterrador silencio sordo del amanecer la sirena de una ambulancia que se alejaba hacia dios sabe dónde… el agudo y penetrante sonido de la vida o la muerte que se alejaba, aunque sabía que volvería pronto en su versión oscura para arrebatármela definitivamente, pues su presencia aquí implicaba una temporalidad en que cada segundo suyo equivalía a un millar de los de una vida en que la justicia reinase
tracé una tangente al círculo imaginario que envolvía el coche que me llevó hasta la gélida arena de la playa, dónde los tractores de la patrulla de limpieza trataban inútilmente de desembarazarse de los restos desperdigados de una rave. me senté en la arena y hundí las manos entre los finos y fríos granos, lentamente, mientras observaba distraído las evoluciones del infértil desalojo, sintiendo la humedad que se me metía dentro como por ósmosis. mis dedos acariciaron una lisa superficie que identifiqué rápidamente como cristal y, aún a riesgo de cortarme, me dediqué a desenterrar el objeto encontrado, con parsimonia. se trataba de una botella de cerveza guiness, de 0.5 cl., con los restos de la cola que habían sustentado la etiqueta rebozados en fina arena, entera, por suerte. la lancé a lo lejos, en una órbita parabólica con rotación vertical, sin conseguir romperla con el impacto sobre la mullida capa arenosa. anduve hasta recogerla de nuevo y repetí la jugada, esta vez abriendo todavía más el arco para tratar de conseguir un impacto desde mayor altura... el intento fue de nuevo fallido y me dispuse a realizar un tercero, esta vez tratando de alcanzar el mar, sabiendo que en cuanto alcanzase el agua se llenaría rápidamente de disolución salina, como las lágrimas, y desaparecería para siempre en el mediterráneo de la vista del mundo; me pareció en ese momento una metáfora perfecta de lo que iba suceder con sus restos en breve. rebusqué en los bolsillos los cigarros mientras me dirigía determinado y lleno de rabia a rematar la faena. en lugar del paquete de tabaco, que recordé que lo había dejado en la guantera del coche, encontré el corcho del magnífico merlot de la cena, que guardé disciplinadamente para no olvidar el vino
fue uno de esos extraños puntos en el espacio-tiempo en que las cuadraturas convergen: el corcho en mi mano cargada de rabia y desesperación, la botella intacta trayéndome los primeros rayos de sol reflejados a los ojos cansados, el retrogusto amargo de la coca que impregnaba la lengua en toda su longitud y las paredes faríngeas, el aroma del mar introduciéndose en mí por las fosas nasales prácticamente taponadas, el rumor de las olas rompiendo en la orilla para filtrarse en el entramado granulado de la playa y desaparecer... y el recuerdo de la primera vez que vi a laura que invadía todo mi pensamiento. el recuerdo de ese día en que nos sentamos desconocidos en un autobús nocturno, en diagonal uno frente al otro, y salimos juntos, cada uno con uno de los auriculares de botón de mi reproductor, sintiendo las ondas electromagnéticas del rock action, de mogwai, sangrar a borbotones por los minúsculos altavoces. de ese puto momento, en que por primera vez en mi vida supe el qué y el porqué, y que hasta hoy parecía que había escondido bajo la alfombra...
me dirigí corriendo al coche, agarré a laura por la mano sin mediar palabra y la arrastré hacia la orilla con urgencia. nos sentamos y, mientras ella fumaba lánguidamente, yo garabateaba ufano una nota en un block que había cogido del coche, junto al tabaco y un rotulador negro. escribí tres cortas líneas en grandes letras mayúsculas sobre el formato apaisado y, tras arrancar pertinentemente la pequeña página, esperé a que terminase de fumar para dársela a leer. ella la introdujo en la botella que yo llevaba en el bolsillo de la chaqueta, tras echarle un muy rápido vistazo, sin yo decirle nada, y buscó de nuevo en mis bolsillos hasta dar con el corcho; la tapó, se alzó inmensa a mi lado y la lanzó en una curva perfecta de 45º, muchísimo más lejos de lo que su aparente fragilidad me hubiese hecho prever si hubiese pensado entonces en ello; luego me tomó dulcemente de la mano y me instó a alzarme, y nos dirigimos abrazados fuerte, pero tiernamente, de la cintura, hacia el coche para irnos a casa, mientras repetíamos ambos, al unísono, como un mantra, las tres líneas negras que surcaban el mediterráneo tatuadas en un enrollado papel blanco, en el interior de una botella de cerveza guiness de 50 cl., con un tapón de magnífico merlot impidiendo su hundimiento, hasta no sabíamos cuándo:
LAURA YA NO MORIRÁ (SOLA)
lo que sí sabíamos es que, menos sola, sus últimos días serían menos últimos. y que yo, por fin, tenía los huevos de acompañarla…